De la consideración de las culturas , así como los estados, en totalidades cerrades y estáticas se derivan una serie de problemas para la práctica y teoría democrática. Las culturas se crean a partir de diálogos complejos con otras culturas, y deberíamos considerar las culturas humanas como constantes creacions, recreaciones y negociaciones de fronteras imaginarias entre nosotros y el / los otro(s). Por lo tanto, deberíamos crear, recrear y negociar constantemente éste concepto de democria, dónde las reivindicaciones individuales de auto expresión no tienen por qué ir de la mano de las apiraciones colectivas al reconicimiento cultural, ya que entre ellas pueden surgir constantes contradicciones en ambos niveles. Por eso, autoras como Seyla Benhabiti, nos propone una política multicultural democrática deliberativa. Una democrácia deliberativa que destaca por ser una propouesta a doble vía, remarcando la importancia tanto de las instituciones legislativas, políticas y judiciales como...